¿Te acordás en qué momento notaste el valor que tenía la apariencia física?
Quizás fue cuando viste a tu hermana llorar cuando no le gustaba como le quedaba algo.
Un llanto similar al de tu compañera de curso cuando se burlaban porque era gorda.
O capaz fue cuando viste cómo un programa de televisión fue dedicado entero a burlarse del aspecto de una chica.
Entendes que para ser aceptada deseada y valorada necesitas determinado cuerpo: un cuerpo que, entre tantas características, sea delgado.
Queres llegar a ese ideal pero notas todo lo que tenes que prohibirte para eso y que no lo ves en ningún lado. Solo en las revistas, en las redes y en gente famosa pero nunca en tu cotidianidad. Raro, no?
Creces y seguis viendo cantidad de mensajes explícitos e implícitos acerca de cómo deberías verte, cuánto deberías pesar, qué partes de tu cuerpo deberías modificar y qué características te harían más atractiva o exitosa.
Tu cuerpo se vuelve un territorio vigilado. Sobre él se escriben mandatos, expectativas y promesas de felicidad que cambian con las épocas, pero conservan la misma exigencia: que nunca sea suficiente tal como es. Aprendés a mirarte con ojos ajenos, a medirte contra ideales inalcanzables y a invertir tiempo, dinero, energía y dolor en una carrera que no tiene línea de llegada.
Te hablan de alimentos buenos y malos, de que el peso corporal es completamente controlable mediante tu fuerza de voluntad y que modificar el cuerpo debería ser una prioridad constante. Como consecuencia, normalizas prácticas restrictivas, conductas obsesivas y sentimientos de culpa cada vez que pensas en comer.
Y ves que no sos la unica. Las conversaciones sobre dietas forman parte de la vida cotidiana. Es habitual escuchar comentarios sobre calorías, alimentos "permitidos" y "prohibidos", métodos para adelgazar o preocupaciones constantes por el peso corporal. No importa dónde estes. Reuniones familiares, espacios laborales, grupos de amistades o instituciones educativas… en todos lados se habla sobre adelgazar
Naturalizas como algo completamente normal vivir en conflicto con tu cuerpo.
El conflicto alcanza tal punto que empezas a desconfiar de tus señales de hambre y saciedad, experimentas culpa después de comer determinados alimentos y pensas que el valor personal depende de la apariencia física. Claro, así te lo enseñaron.
Tu cuerpo se convierte en una obra eternamente inconclusa. Cada época le impone nuevas correcciones, nuevos defectos que reparar, nuevas metas que perseguir. Las normas estéticas cambian de rostro, pero no de lógica: siempre hay algo que falta, algo que sobra, algo que debería ser distinto. Y mientras corrés detrás de un ideal que se aleja con cada paso, entregás vida y sufrimiento a una promesa que nunca termina de cumplirse. Y ahí está el truco. Te hablan de “perfección” porque no está hecha para alcanzarse, sino para perseguirse.
Los trastornos de la conducta alimentaria suelen desarrollarse en silencio. Muchas personas atraviesan años de sufrimiento sin pedir ayuda porque creen que sus pensamientos y conductas son normales o incluso admirables. La sociedad suele premiar la pérdida de peso y la disciplina alimentaria sin preguntarse qué costo emocional, físico y subjetivo implican esas conductas. En consecuencia, el malestar puede permanecer invisibilizado durante mucho tiempo.
La obsesión por el peso, el temor intenso a engordar, las restricciones alimentarias extremas y la insatisfacción corporal permanente son elementos que la cultura muchas veces fomenta y celebra, dificultando la identificación temprana del problema.
Necesitamos comprender que detrás de cada cuerpo existe una persona con una historia, deseos, sufrimientos y experiencias que no pueden reducirse a una imagen. Y significa, sobre todo, trabajar para que las nuevas generaciones puedan crecer en un mundo donde el valor de las personas no esté determinado por el tamaño, la forma o el peso de sus cuerpos.
2 de Junio: Día Mundial de Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)
© 2026 Rocío Agustina Sosa. Todos los derechos reservados.
Publicado el: 02 de Junio del 2026 08:23 hs